Mercado común balcánico: ¿quiere el presidente serbio refundar Yugoslavia?

Aleksandar Vučić, presidente serbio, con Angela Merkel, la canciller alemana.

«Es increíble constatar cómo en nuestra hermosa región los empresarios construyen puentes mientras los políticos, para ser reelegidos, prefieren incitar viejas divisiones que bloquean nuestra prosperidad». Así el presidente de Serbia, Aleksandar Vučić, hizo en abril un llamamiento al resto de países de los Balcanes occidentales para que resuelvan sus diferencias y creen un mercado común que atraiga la inversión extranjera.

Rafael Guillermo LÓPEZ JUÁREZ

Hace más de dieciocho años que terminó el conflicto armado en los Balcanes, pero seis de los Estados que surgieron después de que la antigua Yugoslavia se disolviera (Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia, Montenegro y Serbia) aún tienen disputas fronterizas por resolver. Si los dos primeros ya forman parte de la Unión Europea, los cuatro últimos esperan hacerlo pronto, pero esta les ha exigido que primero resuelvan sus conflictos internos.

Se dice poco pero así es: la UE es el principal socio comercial de los Balcanes Occidentales y representa más de dos tercios de la inversión extranjera directa en la región. El volumen del comercio entre la UE y estos países en 2016 ascendió a 43000 millones de euros. La UE es también el mayor inversor en la zona. El Instrumento de Ayuda de Preadhesión (IPA, por sus siglas en inglés), que ha ido renovándose con el tiempo, es el medio financiero y técnico por el que la UE hoy apoya las reformas en la región.

Calle Knez Mihailova en Belgrado, capital de Serbia.
Calle Knez Mihailova en Belgrado, capital de Serbia.

Sin embargo, en esta línea de la integración regional poco se ha avanzado a decir verdad, por eso el presidente serbio, Aleksandar Vučić, pidió a principios de abril en un encuentro empresarial en la ciudad bosnia de Mostar que los países que deseasen entrar en la Unión trabajasen más estrechamente para crear un mejor clima que favorezca las inversiones. «Divididos en pequeños Estados o, incluso, en mercados aún más minúsculos, no tenemos nada que esperar del futuro; nuestra única oportunidad de alcanzar nuestro sueño es crear un mercado que nos sirva a todos», explicó Vučić.

Un estudio reciente del FMI y del Banco Mundial ha demostrado que, con medidas de integración regional, el crecimiento sería superior al 4% anual en el período 2018-2022.

UNA PROPUESTA EN REALIDAD ALEMANA

La idea de un mercado común en los Balcanes, que supondría eliminar barreras para favorecer la libre circulación de bienes y de servicios, es la receta de la Comisión Europea para que la región pueda reactivar el dinamismo económico que perdió en las últimas décadas. Además de su fuerte apoyo para acelerar la reconciliación y las buenas relaciones de vecindad, la UE proporciona hoy apoyo financiero para siete organizaciones de cooperación regional.

Algunos temen que dicho mercado al final quede dominado por Serbia.

Esta iniciativa, aunque europea, es en realidad una idea alemana, que gusta también en París, ya que ambas capitales intentan aumentar el nivel de vida en los Balcanes estimulando la inversión europea y la cooperación entre estos países pero sin ofrecer todavía la adhesión a la UE. Su objetivo es aumentar el atractivo de la UE ante una China y una Rusia cada vez más interesadas en el valor geopolítico de la región.

Cumbre balcánica en París en 2016 (imagen de archivo).
Cumbre balcánica en París en 2016 (imagen de archivo).

Lograr un mercado común balcánico, con todo, les valdría la pena a todos. Un estudio reciente del FMI y del Banco Mundial ha demostrado que, con medidas de integración regional, el crecimiento sería superior al 4% anual en el período 2018-2022, lo que daría como resultado entre 15 y 17 mil millones de euros más en el PIB nominal regional, con un crecimiento mayor incluso después de 2022. Del mismo modo, un estudio del gobierno serbio ha concluido que el mercado común balcánico permitiría atraer hasta 15000 millones de euros en inversiones en los próximos años, más del triple del total actual. «Los trabajadores y los emprendedores lo necesitan más que nuestros políticos», explicó Vučić, «porque, por poner un ejemplo, resulta insoportable el coste que supone para nuestras empresas que sus camiones deban esperar más de treinta horas antes de poder cruzar la frontera».

ÁNIMOS CABISBAJOS

La Unión Europea, al menos la institucional, le recordó a Belgrado que, para crear un mercado común, Serbia debía antes resolver todos los problemas que tiene pendientes con Kosovo, entre otros asuntos. Según la Comisión, el progreso en ese campo ha sido escaso, a pesar de la mediación de la UE. El punto clave es que Belgrado se niega compresiblemente a reconocer la independencia de Kosovo.

Templo ortodoxo de San Sava en Belgrado.
Templo ortodoxo de San Sava en Belgrado.

Asimismo, la idea de un mercado común no termina de cuajar entre los líderes del resto de países balcánicos. Algunos temen que dicho mercado al final quede dominado por Serbia, como ocurre en Europa con Alemania, lo que conformaría de facto una nueva Yugoslavia. No obstante, para que así fuese sería necesario que el músculo económico de Serbia fuese más vigoroso que el croata o que el esloveno, países que actualmente están en pleno desarrollo.

La UE es el principal socio comercial de los países de los Balcanes Occidentales y representa más de dos tercios de la inversión extranjera directa en la región.

Lo que sí permitiría la iniciativa, en cambio, es mejorar los lazos sociales entre estos países e impulsar su dinamismo económico y empresarial. En este sentido, argumentaba Vučić, cuando falta voluntad política «los hombres de negocios pueden ser de gran ayuda para favorecer la economía: ellos parecen saber mejor que los políticos cómo echar abajo las fronteras, tanto las físicas como las mentales». El miedo por tanto a la refundación de una nueva Yugoslavia política es más un reflejo aprendido, un prejuicio, que una realidad. Se trataría sobre todo de favorecer la interdependencia económica y el progreso de la región antaño unida, por el bien de todos.