En Bruselas no captan el concepto. Parece como si, después de años trabajando en cuestiones técnicas en las instituciones, los políticos hubiesen perdido el pulso de la sociedad. Tras la pausa estiva, retomamos el curso político con entusiasmo y ganas de provocar el debate.

En este último itinerario por Europa, descubrimos cómo el sur, durante años acusado de poco fiable, se ha levantado y reclama recobrar el lugar que le corresponde en la UE. Si Italia atraviesa un momento de hartazgo generalizado, otros países como Portugal proponen no solo una nueva concepción de la política, sino también medidas de esperanza para un continente que ha confundido tecnocracia con austeridad.

Sí, hace falta una reforma profunda, pero se puede hacer solo si en nuestra casa no prevalece la locura. LA MIRADA EUROPEA tiene el placer de presentar uno de los análisis más lúcidos de los últimos años sobre la UE, escrito por el politólogo italiano Roberto Castaldi, quien retrata con maestría los retos que tenemos por delante y cómo afrontarlos.

La República Checa ha decidido reducir su topónimo a Chequia. Un comité constitucional, reunido en Praga, ha aprobado la nueva denominación. Se aconseja utilizar el nombre simplificado cuando no sea necesario usar la designación formal del país, como en acontecimientos deportivos o con fines promocionales, por lo que a partir de ahora al referirnos al país deberíamos traducir el topónimo Cesko como Czechia en inglés, Tchéquie en francés y Chequia en español.