En Bruselas no captan el concepto. Parece como si, después de años trabajando en cuestiones técnicas en las instituciones, los políticos hubiesen perdido el pulso de la sociedad. Tras la pausa estiva, retomamos el curso político con entusiasmo y ganas de provocar el debate.

En este último itinerario por Europa, descubrimos cómo el sur, durante años acusado de poco fiable, se ha levantado y reclama recobrar el lugar que le corresponde en la UE. Si Italia atraviesa un momento de hartazgo generalizado, otros países como Portugal proponen no solo una nueva concepción de la política, sino también medidas de esperanza para un continente que ha confundido tecnocracia con austeridad.